Cuba impulsa las alianzas para innovar en turismo

La Cámara de Comercio de la República de Cuba acogió este martes un encuentro del Clúster de Turismo, con la participación de una veintena de entidades estatales y privadas vinculadas a uno de los sectores estratégicos de la economía nacional.

La reunión centró sus debates en la transformación del modelo de gestión turística y en la necesidad de desarrollar productos de mayor valor añadido, capaces de aprovechar los recursos naturales y culturales del país desde una perspectiva sostenible.

Durante la jornada, los participantes destacaron las oportunidades que ofrece el turismo cubano y la importancia de consolidar alianzas entre los sectores público y privado para impulsar modelos de negocio innovadores, adaptados a las características del mercado nacional.

La cooperación entre los distintos actores económicos se plantea como una vía para diversificar la oferta, mejorar la competitividad del destino Cuba y generar nuevas oportunidades de desarrollo empresarial. Este enfoque requiere una mayor integración entre los servicios turísticos, el transporte, la gastronomía, el alojamiento y las actividades culturales y recreativas.

En este contexto, la Cámara de Comercio reafirmó su papel como plataforma de articulación entre los diferentes actores económicos, con el propósito de favorecer los encadenamientos productivos y fortalecer la oferta turística nacional.

El encuentro pone de relieve la importancia de avanzar hacia un modelo en el que la colaboración entre empresas estatales y privadas contribuya a crear experiencias más completas, diferenciadas y sostenibles, en consonancia con las nuevas demandas de los viajeros.

¿Qué es un clúster turístico?

Un clúster turístico es una agrupación de empresas, instituciones y otros actores vinculados al turismo que colaboran en un mismo territorio o ámbito de actividad para desarrollar productos, compartir conocimientos y mejorar su competitividad.

Su funcionamiento se basa en la cooperación entre los diferentes eslabones de la cadena turística, desde los alojamientos y restaurantes hasta las agencias de viajes, los transportistas, los proveedores de actividades y las instituciones públicas.

Un ejemplo práctico en Cuba sería la creación de una experiencia turística en Viñales que integrase el alojamiento en una casa particular, una excursión por el paisaje del valle, una visita a una finca tabacalera, una comida con productos locales y el transporte desde La Habana. Si los proveedores, las agencias y las instituciones implicadas coordinasen sus servicios para comercializar conjuntamente esta propuesta, estarían aplicando una lógica de clúster turístico.

Este tipo de cooperación permite ofrecer productos más completos, distribuir los beneficios entre distintos negocios locales y reforzar el atractivo del destino, en lugar de comercializar cada servicio de forma aislada.

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